Bautismo, Primera Comunión, Confirmación

Una de nuestras jóvenes, recibió el Domingo 29 los sacramentos de iniciación. Después de un año de preparación, Carmela Reyes, una joven de Atzingo, un pueblo del estado de Puebla, cercano a San Gabriel Chilac, donde las hermanas daban catequesis y asistencia semanalmente; recibió los sacramentos. H.Laura Lascurain fué quien con verdadero celo le impartió semanalmente la instrucción.Bautismo 022Bautismo 024Bautismo 037Bautismo 056Bautismo 069

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Navidad en la Comunidad de México DF

Algunas imágenes que reflejan como hemos celebrado el nacimiento de Jesús. Pocas jóvenes se quedaron en casa, sólo 4, con ellas y algunas amistades celebramos este acontecimiento. El 24 tuvimos la misa a las 9 pm y luego la cena. El 25 la Eucaristía a la 1 pm. Nuestras hermanas de la comunidad de Tehuacán estuvieron con nosotras desde el 23 hasta el 26 por la tarde.

El 26 compartimos la mesa con el MOLAVIM. DSC09491
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Material Posadas 2013

   NOVENA DE NAVIDAD 2013

 

COLOQUIOS DE LA MADRE MARÍA EUGENIA VICENTI

 

RELIGIOSAS DE MARÍA INMACULADA


Antes de recorrer nuestros días de posadas, les comparto un poco de su significado, aunque sé que ya lo sabemos, pero a veces es bueno recordarlo, de manera que nos ayude a vivirlo con más sentido e intensamente, pero sobre todo para preparar nuestros corazones a la llegada de Jesús.

 

Las posadas nacieron con la Evangelización del Nuevo mundo.

Comenzamos la época de las posadas y todos hacemos hasta lo imposible con tal de participar a una, pero muy pocos sabemos el significado que tienen y porqué fue que se comenzaron, por lo que contribuye a que sea solo una fiesta más, para compartir con los amigos y conocidos.

Las posadas nacieron con la Evangelización del Nuevo mundo, en especial en México, realizada por los primeros misioneros en el siglo XVI.
Los misioneros como en muchos casos aprovecharon algunos de lo elementos religiosos de los indígenas, para introducirlos al reconocimiento y adoración del Verdadero Dios.

Las primeras noticias que tenemos de las posadas son a finales del siglo XVI en el pueblo de A colman, situado a unos 40 k de la ciudad de México. Se dice que en este lugar se celebraba un novenario pagano donde había danzas y cantos.

Los aztecas creían que durante el solsticio de invierno, el Dios Quetzalcóatl (el sol viejo) bajaba a visitarlos. Durante el mes de diciembre no solo festejaban a Quetzalcóatl, sino también a Huitzilopochtli.
El pueblo se congregaba en los patios de los templos, iluminados por enormes fogatas para esperar la llegada del solsticio de invierno. El 24 de diciembre por la noche y al día siguiente, había fiestas en todas las casa y se ofrecía a los invitados una rica comida.
Fueron los Religiosos Agustinos encargados de la evangelización en ese poblado, que vieron la forma de transformar este culto, en un novenario cristiano preparatorio del nacimiento de Cristo, donde se recordaría en una forma de catequesis el peregrinar de la Sagrada Familia sus vicisitudes y penalidades para conseguir posada.
Fray Diego de Soria, fue quien obtuvo del Papa Sixto V, un permiso que autorizaba en la Nueva España la celebración de unas misas llamadas de aguinaldos del 16 al 24 de diciembre, donde se intercalaban pasajes de Navidad y para hacerlas más atractivas y amenas, se les agregaron luces de bengala, cohetes, villancicos y posteriormente las piñatas.
Después esta tradición se extendió a lo largo del pueblo Mexicano, realizándose de la siguiente manera:
Se rezaba el rosario, al concluir se cantaba la letanía recordando el peregrinar de José y de María, posteriormente se pedía la posada a través de ingeniosos y hermosos versos que también se cantaban. Terminado los versos, realizaba una fiesta convivencia en la que se repartían dulces, frutas y bebidas de sabor.

Las posadas fueron al principio una celebración comunitaria que se realizaba en los atrios de las iglesias, poco después fueron pasando al ámbito familiar.

En el ámbito familiar las posadas llegaron a alcanzar un verdadero auge y creatividad.

Se comenzó la tradición de hacer las posadas en las vecindades, que con cooperación de todos se organizaba tanto el adorno del patio, como para lo que después de esta se ofrecía, como eran los tamales, atole, ponche, el aguinaldo y hasta se quebraban piñatas.
Las posadas se convirtieron con el tiempo en verdaderas fiestas comunitarias y familiares que anuncian la alegría y la abundancia de bienes que nos trae el nacimiento del Hijo de Dios.
Y ahora que lo sabemos ¿Qué tan dispuestos estamos para que la verdadera tradición no se pierda y no solo se convierta en una convivencia de excesos y no de verdadero acompañamiento a José y Maria en su peregrinar?

A continuación les dejo este material que es de la Madre María Eugenia Vicenti, porque está acorde con nuestro carisma .

 

COLOQUIOS POR EL CAMINO

 

Por el camino a Belén van José y María “como unos de tantos”, en una caravana de gentes que recorren la misma senda… Pero sabemos tú y yo que ellos encierran un MISTERIO sin igual, misterio de VIDA, el misterio de DIOS; un tesoro de FE y de ESPERANZA, un tesoro de AMOR…

Deja que te envuelva ese MISTERIO, que te enriquezca ese TESORO… ¡Hagámosla juntas! Compartamos este coloquio por el camino.

 

DIA 1° 16 DE DICIEMBRE

María, necesito acudir a ti para mantenerme en el clima del adviento, para salir de todo lo que me tiene atrapada y fijar el corazón en la salvación que viene en la persona de Jesús tu Hijo, cuya venida cumple todos nuestros anhelos.

Pienso en el hombre de ojos perfectos que profetizó… ¿Qué veía? “Como valles espaciosos, como jardines a la vera del río, como áloes que plantó el Señor, como cedros a las corrientes de las aguas” (Nm 24,6); imágenes de belleza inspiradoras de paz mesiánica en la que tú estás envuelta.

Dios te contempla así, resumen de toda belleza y lugar donde encuentra cobijo la Palabra.

María, sabes que quiero acoger la salvación, que me siento necesitada de salvación… ¡Necesito ser salvada de tantas cosas! Y creo que el Hijo que traes en tus entrañas me salva.

María, madura mi fe, enciéndela junto a la tuya, que la fe me haga mirar más allá de todo.

María, hoy quiero concentrarme en el día que comenzabas tu viaje hacia Belén… Cerrabas tras de ti la puerta de tu casa, José cerraba el taller, y comenzaban su viaje, tan distinto a los viajes cómodos que tanta gente de hoy planifica, y tan parecido al de muchos forzados a afrontar penalidades en condiciones dolorosas.

Pero el valor del viaje a Belén no lo da la falta de comodidades, sino su obediencia, su sí al Dios en quien creen a quien aman como a Aquel que rige su destino. El valor de tu viaje se cifra en tu pertenencia al “pueblo pobre y humilde que confía en el Señor”,  el resto de Israel que se abandona a su Dios.

María, me hace bien sentirte así, experimentarte así; como también a José, tan profundamente unido a tu destino; así de pobre, con una pobreza “especial” que no sé definir, pero que siento, saboreo y admiro; es pobreza sinónimo de humildad radical, esta pobreza es la quiero para mí.

María… ¡contágiamela!

 

DÍA 2º – 17 DE DICIEMBRE

          María, llevan un día de camino. Tú y José se paráis, como todos y con todos, a descansar un poco… los contemplo inmersos en una presencia continua que los ilumina, les da valor; y a la vez están atentos a lo que pasa alrededor: atentos a las necesidades de los demás, atentos al paisaje que los rodea… Quisiera asomarme al misterio que encierra esa presencia, a ese misterio que quizás he banalizado alguna vez.

            María, acércame a ti, dime como vives la presencia del Dios encarnado en ti, cómo sientes las implicaciones de la Encarnación del Verbo que llevas en tus entrañas…

Lo primero es que te sientes identificada con Él… Es tuyo, obra del Espíritu en ti, y esta pertenencia te transforma en lo que es Él.

“Yo, el Señor, lo he hecho todo…” (Is 44,24)

Él, tu Dios, ha hecho brotar la salvación, ha abierto la tierra, tu tierra, tu ser, y a la vez la tierra que le quiere recibir.

¿Qué hago yo frente a este misterio en mi vida? ¿Cómo vivo sus implicaciones?

María, ayúdame a abrirme, a dejarme abrir por Dios, para que Jesús se encarne en mí…Háblame humildad, tierra que Dios privilegia…

¡Concédeme humildad!

 

DÍA 3º – 18 DE DICIEMBRE

         María, hoy te veo, sentada, descansando a la orilla de un riachuelo… El camino se hace largo, José duerme plácidamente. Tú le miras y descubres en él la bondad, la ternura, la fidelidad al Señor…

Tus ojos acompañan el correr del agua cantarina, hay silencio alrededor, estás como bañada en Dios, inmersa en su presencia…  En tu seno se mueve a ratos el niño que llevas dentro, y esto te saca de la contemplación de la naturaleza para sumergirte en otra: la contemplación del Salvador que llevas contigo, que está en ti… Estás segura de que Él cumplirá las promesas de Dios.

El profeta Isaías habla del cambio que Dios realizará, de la misericordia que no se retirará jamás de su pueblo… “Haré de rubí tus baluartes, tus puertas de piedras de cuarzo y todo tu término de piedras preciosas. Todos tus hijos serán discípulos del Señor, y será grande la dicha de tus hijos. En justicia serás consolidada. Mantente lejos de la opresión, pues ya no temerás…” (Is 54,12-14).

María, tú eres la portadora del amor de Dios hecho carne. Tu tienda se ha ensanchado para acoger al Hijo de Dios, y en Él a toda la humanidad… Tú, como tu Hijo, aunque de manera distinta, haces tuyos los dolores, la opresión de tu pueblo, y ofreces tu tienda a Dios para que su Hijo entre en ella.  Así colaboras en la salvación.

María, ayúdame a pasar el día al calor de tu mirada, introdúceme en el conocimiento de Jesús, Verbo encarnado del Padre… ayúdame

  • a dejarme llenar por Él
  • a dejarme amar
  • a dejarme enamorar …

“Buscándole yo dentro de mí”, como decía Santa Vicenta María.

DÍA 4º – 19 DE DICIEMBRE

        María y José, sigo acompañándolos en medio de mis “ruidos”, “luchas”, “dudas”…  Con ustedes me siento consolada, segura y serena. Cuando los siento dentro, en mi corazón, a veces pienso que es un espejismo, fruto del deseo de tomar contacto con sus sentimientos, de vivir como ustedes la fidelidad a Dios… ¡Sólo Él!… Deseo tener esa limpieza de corazón, su mansedumbre y alegría.

Viene en mi ayuda la fe y creo que ustedes pertenecen a mi mundo, son una realidad en mi vida; en estos momentos la realidad más sanante, más bella, más veraz.

 

María y José, comparten por el camino el misterio divino que encierra la venida de Jesús, el Salvador… Comparten sus anunciaciones:

  • A ti, María, se te ha dicho que reinará para siempre sobre la casa de Jacob… “Vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin” (Lc 1,31-33).
  • A ti, José, que salvará al hombre de sus pecados… “No temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt 1,20-21).

Es Jesús, el Salvador que reina… Deseo que me salve y reine en mí, que mi corazón sea su trono desde donde pueda reinar…

María y José, contágienme su fe… ¡Me siento tan necesitada de salvación! Siento necesidad de prolongar mi estar con el Señor, el Señor escondido en el seno de María; deseo estar a solas con Dios, “el Dios con nosotros” (Mt 1,23).

Señor, sálvame… “¡Qué bueno es esperar en silencio la salvación!” (Lam 3,26).

María, todo es silencio en ti y a tu alrededor. Enséñame el silencio como lugar de presencia; silencio de mi yo como lugar de escucha del TÚ, del Señor…

 

DÍA 5º – 20 DE DICIEMBRE

María, te dejas acompañar en tu caminar por la Palabra de Dios, esa palabra que va explicándote, una a una, las páginas de tu existencia a la luz de la voluntad divina… Y vas comprendiendo poco a poco el obrar de Dios a lo largo de los siglos, en los que ha ido madurando la realización del designio de Dios, que en ti se concreta ya…

Comprendes, María, la historia de David, que en su amor a Dios, en su devoción, quiere construirle una casa y quiere tomar una iniciativa dirigida a la santidad de Dios; y Dios, que tiene otro proyecto, le asegura a David que su casa y su reino durarán siempre en su presencia, que su reino durará por siempre, pero será Él quien construirá la casa para su Hijo (cf. 2Sm 7,1-16).

María, sólo Él puede preparar para el descendiente de David una morada digna de su santidad, y esa morada eres tú, una mujer sencilla y humilde, más parecida a la tienda que a un templo grandioso. Tú eres esa casa de Dios donde va a bajar, para ser “Dios con nosotros”, el Hijo de Dios hecho “como uno de tantos” (Flp 2,7).

María, sigues tu camino al compás del querer de Dios, fijo tu ser en el tesoro que llevas dentro. No te preocupas de lo que pasará, no te asustan dificultades ni penurias. Para ti tiene más sentido que nunca la palabra del Ángel: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo” (Lc 1,28).

Sientes al Padre cobijándote en su voluntad santísima, que es lo mismo que cobijándote en su amor; al Espíritu, que crea en ti su obra maestra, el cuerpo de Jesús, el Verbo, la Palabra del Padre que en ti y de ti recibe todo lo que necesita para ser hombre.

María, ayúdame a saber estar en ti con Jesús, para aprender tu saber estar en Dios y su designio, con humildad y a la vez activamente.

María, haz que este misterio me transforme, me lleve a sentir y a obrar al unísono contigo y con José, en sencillez, humildad, obediencia.

 

DÍA 6º – 21 DE DICIEMBRE

María, quiero seguir acompañándote en tu camino a Belén, al compás de la Palabra de Dios, pero la mente y el corazón me llevan muchas veces a mis cosas, a lo inmediato,  lo superficial, a los reclamos de mi yo… Déjame repetir contigo:

“Mi alma glorifica al Señor, y se alegra mi

  espíritu en Dios mi salvador” (Lc 1,46-47)

Tú lo repites con José, que se une a este cántico como a algo que forma parte de su vida, porque viviendo contigo comparte todo lo tuyo… Sin embargo yo, María, no acabo de dejarme contagiar por tus actitudes. Vas caminando en medio de penalidades, pero lo único que te importa es Dios… Yo, en medio de dificultades, incomprensiones, obstáculos, no puedo liberarme del todo de su repercusión en mí para tener los ojos fijos en el Señor y proclamar su grandeza en mi vida; reconociendo que también en mí hace cosas grandes.

Ayúdame, María, a vivir hoy en actitud de alabanza y agradecimiento por todo lo que Dios ha hecho y hace en mí, por todo lo que quiere hacer, pese a mis debilidades e infidelidades.

Contemplo a Jesús en la Eucaristía y, cerrando los ojos, me parece ver a Jesús escondido en María, la primera custodia del mundo; y sigo escuchando el Magníficat, no sólo como himno de alabanza al Señor, sino también como himno al nuevo mundo de valores que María y José van compartiendo y comunicando por el camino, como anticipación del modo de vivir de Jesús.

María, apoyada en ti, me siento cobijada… Deseo que esto no sea un consuelo pasajero, que yo me quede arrimada a ti, siempre, para aprender a vivir la humildad, la pobreza, la obediencia de Jesús.

María, enséñame a dar gracias a Dios, cada día, y a esperarlo todo de Él.

 

DÍA 7º – 22 DE DICIEMBRE

María, te vas acercando a Belén, y vas percibiendo en tu ser cómo el hijo que llevas dentro ya no necesitará de tu respiración para respirar, de tu sangre para vivir, de tu vida para existir…  Sientes algo de pena por perder esta unión tan vital, y a la vez deseo de contemplarlo ya niño, de estrecharlo en tus brazos, de mirarte en sus ojos, de arrullarlo y besarlo. Deseas contemplarlo ya existente por sí mismo, aunque siempre necesitado de ti… ¡Tu Dios hecho niño! Te cuesta entender, pero crees que Dios es fiel a sus promesas.

“Mirad la Virgen está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel: Dios con nosotros” (Mt 1,23).

Por siglos se ha leído este versículo de la Palabra que ha alimentado la espera del pueblo y ha fortalecido la fe en el amor gratuito de Dios… En Él todo es gratuidad, todo es DON…

En ti, María, en el Hijo que vas a dar a luz, se concreta y realiza la promesa, … El Verbo se hace Dios con nosotros, porque tú a la gratuidad respondes con la total acogida y generosidad.

Estas maravillas hace Dios, y tú puedes proclamar su grandeza porque sientes, tocas, lo que es capaz de hacer su amor en ti, su esclava, humilde joven nazarena.

María, cuanto más se acerca el momento de dar a luz, más te acercas, con tu corazón, a tu Dios que hace maravillas en ti.

María, ¿y yo qué?… ¿Cómo tan fría, tan incrédula frente a las maravillas de la gratuidad de Dios? Todo para mí y en mí es gracia, y sin embargo yo me apodero muchas veces hasta de lo que claramente es regalo de Dios, porque brota en una tierra seca y agostada.

María, me siento mezquina, débil… Y tú me empujas con amor a creer en lo que Dios hace y quiere hacer en mí. Pongo en tu corazón, en tu ser, al lado de tu Hijo, toda mi fragilidad, para que Él la toque y transforme… Deseo vivir en acogida, en agradecimiento, en pobreza, en humildad, en obediencia… Sé, María, que lo puedo hacer sólo por “contagio”. No permitas que me aleje de ti, de la contemplación del misterio que -junto con José- estás viviendo estos días.

 

“Imitar a la Santísima Virgen en el trato con su Hijo”, proponía Santa Vicenta María; y es lo que quiero yo también… Enséñame, María, que tú mejor que nadie puedes hacerlo

DÍA 8°  23 DE DICIEMBRE

María, falta poco para que veas cara a cara al Hijo de Dios, abraces su cuerpo de niño, veas el color de sus ojos, beses su carita, acaricies su cabecita, lo aprietes contra tu corazón… Deseas este momento, a la vez que sientes el desgarrón de la separación de esa misteriosa y tan cercana unidad que se ha dado entre tú y tu hijo… Sabes que esa UNIÓN será siempre entrañable, pero distinta; y te dejas envolver por el silencio que te rodea, saboreando el misterio que encierra esa UNIÓN; misterio de sencillez y de grandeza…

Jesús va a nacer como un niño cualquiera, pequeño, vulnerable… ¡Y es Dios! Ha crecido en tu cuerpo, se ha alimentado de ti… ¡Y es Dios! Necesita de ti, de tu calor, de tu vida toda… ¡Y es Dios!… Tú eres consciente de ello y dejas que esta realidad te toque profundamente, transformándote.

Tu hijo no es un niño cualquiera, es el Hijo de Dios, es Dios mismo, que ha venido a cambiar el mundo; y tú eres la primera que se deja transformar por Él.

María, yo no puedo acercarme al pesebre, aun vacío sin Jesús, como a la cuna de un niño cualquiera… No me basta compartir tu ternura, tu gozo de madre; necesito caer de rodillas, hundir mi corazón en el corazón del Dios, “Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Ef 1,3), para llegar a acogerle en mi vida y hacer que broten, como frutos riquísimos, los valores que se desprenden de ese corazón que Jesús, el Hijo, nos revelará: la misericordia, la humildad, la bondad, la mansedumbre.

María, no dejes que me aleje de ti hasta que se hayan grabado en mi ser las actitudes del Hijo que va a nacer.

Se ha pasado el tiempo de adviento; fugazmente como todo…Y necesito dar gracias a Dios porque para muchas personas ha sido un tiempo vivido con María en la que han encontrado a su Hijo, su Verbo hecho carne…Con Ella han esperando en silencio la salvación…

DÍA 9°  24 DE DICIEMBRE

María y José, llegan hoy a Belén y están cansados del camino. los contemplo entre el ir y venir de tanta gente… Nadie los espera, nadie los acoge, no hay sitio para ustedes; pero no pierden la paz, ni la alegría, porque su confianza está firme en el Señor… Y tienen que conformarse con el lugar más pobre, un establo en las afueras del pueblo.

su capacidad de alegría se colma con la presencia del Niño… ¡Un gozo indecible! “Una luz grande” (Is 9,2) lo ilumina TODO, puesta ahí como luz de las gentes, para que la salvación de Dios alcance hasta los confines de la tierra (cf. Is 49,6).

Con el llanto del Niño se mezclan los cantos de los ángeles y las voces de los pastores que van llegando… Todo es armonía, todo es paz y ternura.

Gracias María, gracias José… Con cariño me entregas al Niño, recién nacido, lo pones en mis brazos confiadamente; y me dices:

«Es tuyo, ha nacido para ti, no estás sola, Él está donde tú estás, Él está contigo, Él está en ti… Y tú estás en Él, es tu Redentor, tu Salvador… Y en Él está la humanidad entera, cada persona… En Él todo recobra su autenticidad, porque “Todo fue creado por Él y para Él” (Col 1,16)».

María, haz surgir en mi corazón el milagro de un amor total hacia Jesús, en una entrega a Él de todo mi ser. Hazme consciente de que hoy nace Jesús por y para mí… No puedo permanecer insensible a este acontecimiento-misterio.

María, Jesús todavía no habla, pero el lenguaje de su despojo, de su “descenso”, está claro. Explícame, Madre, mi camino de humildad, los hitos de este camino en lo cotidiano de la vida. Oriéntame cuando me alejo de los caminos de Dios, cuando rehúyo de la generosidad en la acogida del querer de Dios.

¡Cuánto silencio y obediencia viviste TÚ, vivió Jesús contigo, vivió José…!

María, que no quede yo insensible ante el misterio del Dios que, hecho hombre, hoy nace por mí; que los sentimientos que ahora surgen en mí se consoliden en actitud de adhesión al modo de ser de Jesús.

Con Vicenta María, que también encuentro aquí contigo, “deseo imitar a mi Jesús en la obediencia, humildad y pobreza que en su nacimiento me enseña…” 

Ante Jesús Eucaristía siento la necesidad de pedir vivir a fondo la gracia del Carisma; del don que, a través de Vicenta María, Dios me regala. En ella me encuentro con Jesús, el Salvador, el pobre, el humilde, el obediente, y a través de esta gracia le puedo descubrir cada día y entregarme con generosidad a realizar el proyecto de Dios sobre mí.

Vicenta María, ayúdame:

  • a ahondar en la vida que el Carisma encierra
  • a vivir, como tú, las exigencias del seguimiento de Jesús
  • a valorar la pertenencia a Dios que me regala la gracia del Carisma, para vivir con humildad y fecundidad las dificultades que pueda encontrar en el camino.
  • a “cada hora volverme a mi Dios”, como decías tú; volverme a Él en cada momento, tener  el coraje de pensar sólo en Él y de ver todo desde Él.

¡Feliz NAVIDAD!… a ti HERMANA, que  has acompañado a María y José por el camino a Belén; a ti que en el Niño recién nacido ves ahora cumplidas las promesas de Dios… Deposita a su lado, como el mejor regalo, tu pequeñez, tus ilusiones, tus dificultades… Y acoge  toda la VERDAD, la LUZ,  y el amor que te llegan de su corazón divino. Nuevamente: ¡FELIZ NAVIDAD!

Fallecimiento H.Ma.Luisa Cuenca

Hermanas les informamos el fallecimiento de otra hermana de la comunidad de México DF : H.Ma. Luisa Cuenca Cortina. Acaba de fallecer esta tarde a las 3:15 pm. Llevaba ya varias semanas en cama, después de haberle dado una embolia que le tenía inmobilizada de un lado del cuerpo. Contaba con 89 años de edad. Ya las últimas dos semanas no podía comer y le pusieron suero. Hace dos días se lo tuvieron que quitar y desde entonces no podía pasar nada por boca. Sólo hace dos días comenzó a quejarse de dolores. Realmente se ha ido, como vivió con una paz que sólo Dios puede dar a quienes han puesto su confianza en El.
Ya enviaremos la reseña.H.Ma.Luisa