30 de Marzo Día internacional de la trabajadora del hogar


En el periódico La Razón apareció este artículo que nos da interesantes datos sobre la población de las trabajadoras del hogar en México.

Menos reveses y más derechos a trabajadoras del hogar

Mónica Garza

“Mi madre es indígena mixteca, hija de una curandera y partera que se quedó viuda muy joven y para sostener a sus hijos tuvo que trabajar de empleada doméstica. Mi madre también trabajó en el servicio doméstico desde los 7 años, hasta los 18. Hizo la secundaria nocturna para poder trabajar de día, y luego entró en un programa de formación magisterial para ser maestra rural. Se volvió una profesora de educación primaria muy brillante y con eso nos pudo sacar adelante.”

Esta es la historia de Rosy Laura Castellanos Mariano, la presidenta del Instituto de Investigación y Estudios en Cultura de Derechos Humanos A. C. Una mujer mexicana que ha dedicado los últimos treinta años de su vida a defender los derechos de las mujeres y una cruzada incansable en temas de discriminación. En el marco de un evento por el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar (que se celebra el 30 de marzo), tuve la oportunidad de coincidir con esta destacada académica y activista, cuya historia extraordinaria ha estado ligada, por generaciones, al trabajo doméstico, al igual que la de cientos de miles de mujeres mexicanas.

“En la escuela nos discriminaban porque veían muy sencilla a mi abuela, que era quien iba por nosotros, todavía con sus trenzas y su mandil, y nos señalaban por eso. Nos gritaban “ahí van las indias”… y mi abuela nos decía, “pues es lo que somos, ¿dónde está la vergüenza?”…

Me contó Rosi Laura, quien hoy desde su importante trinchera se une a las voces que buscan mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras domésticas, que no son pocas en nuestro país.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2014 del Inegi, en México existen más de dos millones 270 mil personas que se dedican al trabajo doméstico, de las cuales 91 por ciento son mujeres, con un escenario laboral desolador:

96 por ciento de estas trabajadoras no tiene una relación laboral.

75 por ciento no tiene ningún tipo de prestación laboral.

Sólo el 2.2 por ciento tiene un contrato por escrito.

Tres de cada cuatro mujeres trabajadoras domésticas tienen ingresos inferiores a dos salarios mínimos y por supuesto que de servicios médicos ¡ni hablemos! En general sólo dos de cada cien trabajadores domésticos tienen acceso a servicios médicos como prestación laboral.

Además, muchas mujeres que se dedican a ofrecer su trabajo dentro de las casas son de origen indígena, lo que con facilidad las hace víctimas de discriminación y abusos que pocas veces son denunciados.

Del año 2000 a la fecha en el Congreso se han hecho cinco intentos de modificar las leyes laborales para garantizar los derechos de este tipo de trabajadores, pero no ha habido avances importantes.

“Es una labor titánica, pero la tenemos que empezar y seguir impulsando y proponiendo una crítica a nuestra propia cultura, para demostrar que sí es posible transformarla.

“Yo soy ejemplo de ello, porque estoy clara de que las cosas que he logrado no las hubiera podido hacer si los hombres y mujeres de mi vida no se hubieran planteado que podían vivir en otras condiciones y que además tenían el derecho de hacerlo”…

Asegura Rosy Laura Castellanos mientras hablamos también del programa Gratitud que el Gobierno del Distrito Federal impulsó en 2014 para ofrecer servicios de salud y medicamentos gratuitos a empleados del servicio doméstico.

Al día de hoy este programa ha afiliado a poco mas de dos mil trabajadoras del hogar, de las 240 mil que se calcula que hay en la Ciudad de México.

Otros gobiernos estatales han promocionado compromisos de protección a este sector, pero la mayoría han quedado en el discurso.

Para que el trabajo en los hogares se convierta en un bien público como es debido, es necesario hacer ajustes a la ley a nivel institucional y generar un cambio cultural donde se valore el trabajo que ahí se realiza.

Porque si las trabajadoras del hogar cuidan lo más sagrado que tenemos muchos, como es nuestra casa y nuestros hijos, entonces sus derechos y condiciones de trabajo no son un tema menor y tampoco un asunto de recompensa. Es una cuestión de responsabilidad, justicia y derechos humanos.

monica.garza@razon.mx
Twitter:
@monicagarzag

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