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Reflexión vocacional comunitaria

La Vocación de San Pablo

LLAMADO ARROLLADOR QUE TRANSFORMA AL PERSEGUIDOR EN APÓSTOL

Hechos de los Apóstoles 9, 1 -19

REFLEXION COMUNITARIA
Pablo fue un fascinado, un enamorado de la persona de Cristo. Encontrarse con Jesús Resucitado fue la experiencia más grande, profunda y decisiva de su vida. Experiencia de gozo, de amor y de libertad. Cristo rompió la losa del sepulcro de su orgullo y autosuficiencia, que era propia de los fariseos, y le resucitó por dentro. En adelante sentirá la necesidad de evangelizar: “¡Ay de mí si no evangelizare!” (1 Cor 9,16);

“Me empuja el amor de Cristo” (2 Cor 2,14). Apasionado por la Verdad, ya la predica en Arabia y en Damasco y se conmueve hasta las lágrimas ante una ciudad incrédula o idólatra. Predica la verdad desnuda de todo ornato humano, y la predica a tiempo y a destiempo (2 Tim 4,2). Sus sufrimientos, que sabe que son valiosísimos, pues en ellos participa todo el cuerpo, corazón que padece y llora, voluntad que acepta y ofrece, y la fe que aquilata el mérito, son principalmente las puertas que abren las puertas al evangelio por todas partes: “Nunca fueron mis móviles ni la ambición ni la avaricia, ni el afán de gloria humana…

Fuimos todo bondad en medio de ustedes. Como una madre cuida cariñosamente a sus hijos, así, en nuestra ternura por ustedes, hubiéramos querido entregar, junto con el evangelio, nuestra propia vida. ¡Tan grande era nuestro amor por ustedes! Recuerden, hermanos, nuestros trabajos y fatigas: día y noche trabajábamos, para no ser gravoso a ninguno de ustedes mientras os anunciábamos el evangelio de Dios” (1 Tesa 2,5).

Una característica singular de Pablo es que “Se complace en sus debilidades, porque cuanto más débil soy, soy más fuerte” (2 Cor 12,10). Está convencido de que su fuerza tiene las raíces en la flaqueza. No era elocuente, ni tenía presencia retadora, era débil en las persecuciones, lleno de mansedumbre en el gobierno de las almas, y predicaba verdades repugnantes a contracorriente a los no creyentes y también a los creyentes. Pero estaba convencido de su fuerza venía de Dios y que con sus sufrimientos suplía lo que faltaba a la pasión de Cristo (Col 1,24). Y por encima de todo, estaba colmado de amor: “¿Quién enferma y no enfermo yo? ¿Quién se escandaliza y yo no ardo?”(2 Cor 11,29).

Padeció torturas espirituales, defección de sus evangelizados, persecuciones, abandonos, soledad. Y a pesar de todo, está alegre, “aunque triste, pero enriqueciendo a muchos” (2 Cor 7,4) y a los Filipenses les recomienda la alegría cuando está en la cárcel. Y paradójicamente Pablo escribe el “estén alegres siempre” encarcelado.

La razón está en que las páginas brotan de manantiales diferentes. Pablo era hombre de oración, de acción de gracias y de peticiones y esperanzas, sabía que sembraba con lágrimas pero esperaba la cosecha entre cantares, la alegría anuncia siempre la vida que ha triunfado.

Hay que haber comenzado alguna empresa, alguna obra, para poder barruntar las dificultades de todo género que se les presentaron y que tuvieron que superar aquellos débiles hombres escogidos: hospedaje, fieles, trabajo, amistades, poder sobrevivir, abrirse camino. Nosotros nos lo encontramos todo hecho, ellos tuvieron que empezar de cero y con un mensaje impopular e innovador.

Llegados a Roma, los dos fueron encarcelados en la Cárcel Mamertina, y sacrificados bajo Nerón: Pedro crucificado, acusado del incendio de Roma, que el mismo emperador había provocado; Pablo, como ciudadano romano, decapitado con espada: Así lo escribe vísperas de su inmolación: “Yo estoy a punto de ser sacrificado” 2 Timoteo 4,6. Los sepulcros de los dos están en Roma como cimiento de la Iglesia.

Para la reflexión personal y compartir comunitario:

 

  • Al contemplar la pasión de Pablo, ¿Cómo veo mi celo apostólico, no solo por el Reino de Cristo, sino por el carisma del que soy poseedora?
  • La alegría de estar completamente enamorado Pablo de Cristo nunca se vio achicada por las contrariedades que vivió, y mi alegría de ser consagrada: ¿Cómo la vivo? ¿Cómo la comparto? ¿Cómo la contagio?
  • Doy gracias a Dios por mi vocación, por mi llamado y por la vocación y llamada de mis hermanas, y si Dios me concede la humildad suficiente me acerco a mis hermanas (de la manera que me sea posible) para agradecerle que viva con pasión y alegría su entrega.
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Reflexión Vocacional Noviembre 2014

 

 

Oración introductoria

Señor, ayúdame a comprender en esta oración lo que puede conducirme a la paz y a la auténtica felicidad. Abre mi mente y mi corazón, aumenta mi fe, acrecienta mi confianza, inflámame de tu amor y ayúdame a aprovechar esta oportunidad que me das para encontrarme contigo en esta meditación.
Petición
Jesús,  que pueda comprender que tu paso por mi vida es lo único que me llena de plenitud, hazme capaz de acoger la gracia de ser consciente de tu acción en  mí.
Reflexión a partir del texto Lc. 19, 41-44

 

La persona humana se regenera verdaderamente sólo en la relación con Dios, y a Dios se le encuentra aprendiendo a escuchar su voz en la quietud interior y en el silencio (Benedicto XVI, 10 de agosto de 2010).

 

Para nosotras la vida lleva un ritmo que pocas veces controlamos, hacemos planes, proyectos, horarios, etc, pero la realidad es que al final caemos presa de aquello que en un principio queríamos evitar. Y se nos va la vida, y en ella, las infinitas gracias que Dios nos otorga pero que por estar tan ocupadas en justificadas acciones, no pudimos aprovechar.

 

No olvidemos que en este año de la Vida consagrada el elemento por por excelencia hemos de priorizar es el ESTAR CON EL…  pues es eso lo que hace de nuestra vida, una entrega con sentido.
Jesús llora por Jerusalén. Y profetiza una realidad que seguimos contemplando hoy. Existe división, existen enfrentamientos, existe desencuentro, existen guerras. A lo largo de todo el Antiguo Testamento la tierra prometida ha sido un punto de referencia, una esperanza y hasta cierto punto la garantía de un pueblo. Sin embargo, no es suficiente para la salvación, la tierra no deja de ser un lugar y sus miembros los responsables de lo que en ella sucede. Y aquí estamos llamadas a ser signos como fruto de nuestros momentos, de las visitas de Dios a mi vida y que al ser consciente, puedo aprovechar para centrarme en El.
El pasaje nos parece sorprendente. Por un lado Jesús profetiza una realidad negativa de este mundo y por otro llora por el presente y el futuro de un pueblo. Jesús ama su tierra, ama a su pueblo y sufre por lo que no ve en él. El enfrentamiento es consecuencia de no entender lo que conduce a la paz, de obstinarse en creer que la paz global no es el resultado de la paz con uno mismo. Quizás, cuando Jesús llora, está teniendo presente todas las guerras que se sucederán en el tiempo, todo el dolor que el hombre se produce a sí mismo. Y es que el hombre, la criatura que Dios ama con ternura, puede destruirse a sí mismo. Pensemos las veces que hemos caído en desesperanza, desanimo, crisis y que no hayamos sentido… y cómo podríamos hallarlo si somos responsables de no priorizar a Jesucristo por encima de todo en cada instante de nuestra vida.
Podemos pensar en la guerra como en algo lejano en el espacio y en el tiempo, algo ajeno a nuestra realidad cotidiana. Pero la guerra en definitiva es el odio, es el rencor, el tomarse la justicia por su mano. Cuando no perdonamos una falta de caridad que han tenido con nosotros, cuando guardamos y recordamos el mal que nos han hecho, no estamos entendiendo lo que conduce a la paz. Nuestra sociedad en general adolece de armonía… a la puerta del adviento podríamos preguntarnos: ¿cómo preparare un lugar al Señor en mi corazón? ¿Cómo prepararemos en comunidad la venida del Señor? Soy consagrada, ¿cómo dejo que esta elección de Dios en mi vida trascienda mi ser y hacer?
Porque el hombre tiene un sentido de la justicia limitado, porque nosotros somos limitados y vamos a fallar muchas veces, vamos a herir, aun sin intención, y vamos a ser heridos. No podemos aplicarnos un sentido de la paz irrealizable. Jesús llora porque nos obstinamos en no aceptar las normas flexibles del amor. Jesús simplemente nos invita a ser conscientes diariamente de su Presencia permanente y actuante… no dejemos ahogar por nada la alegría de sabernos llamadas, amadas, enviadas.

Propósito
Buscar la paz, que es fruto del amor y del perdón, de la comprensión y de la lucha por mejorar y amar sin medida.  Intentemos en este mes ser espacios donde brille mi alegría por ser RMI… que aun en medio del trabajo y responsabilidades, la rutina no sea más fuerte que mi compromiso con Aquel que me consagro!

Diálogo con Cristo

Señor, no puedo cerrar mi corazón y ahogar en mi egoísmo mi celo apostólico. Fortaléceme, hazme generoso para crecer en el amor y dedicarme a mi misión con ahínco, y así, vivir cada vez más conforme a TI y contagiando a mí alrededor paz, serenidad, alegría, servicio.

 

Actividad:

Ser agentes de PAZ y VIDA… al estilo de la amiga secreta… hagamos una rifa de nombres de las hermanas de comunidad y escribámosle una carta donde seamos “visita del Señor que le anuncia su Paz… contagiándole amor, amistad, perdón…”

 

Reflexión Vocacional Septiembre

  • REFLEXION AL EVANGELIO

Lc. 9,7-9

“Tenía ganas de ver a Jesús”, dice el Evangelio de Herodes. Qué buen deseo, ahora corrompido en Herodes, por el recelo y el cotilleo frívolo ante “los milagros” que contaban de Jesús. Se verán las caras en el momento de la Pasión, pero no se saldrá Herodes con sus pretensiones. El miedo a la fuerza y poder que emanan de la vida misma de los profetas, Juan y Jesús, se apodera de Herodes.

 

Como siempre, el poder mundano pretende utilizar e instrumentalizar, en su provecho, la buena fama de los profetas. Antes, había matado a Juan, para quitarse la pesadilla de la competencia. Este Herodes, abandonó a su mujer para juntarse a Herodías, la mujer de su hermano.

 

La curiosidad de Herodes suscitó el misterio de la identidad de Jesús. Había opiniones para todos los gustos: si era Juan resucitado, o Elías, o alguno de los antiguos profetas. La dificultad venía del  razonamiento entre las esperanzas de un Mesías,  político y grandioso, y la sencillez del profeta de Nazaret. De hecho, no consiguieron acertar con su identidad.

 

Pero Jesús nos ha enseñado dónde reconocerlo. Hoy, la figura de Jesús sigue moviendo la curiosidad y el interés de muchos. Somos  pues, sus seguidoras invitadas cada día  a confesarlo, a amarlo, a seguirlo, a imitarlo, a vivir y morir por él, desde las pequeñeces que la cotidianeidad nos ofrecen.

 

He aquí algunas ideas que pueden ayudarnos a cada una a ser RESPONSABLES DE UN SI que vamos fortaleciendo cada día en la gracia y fidelidad que EL, Quien nos eligió y consagro nos regala.

  • Saber mostrar con mi propia vida la elección por la exigencia total del Reino, que con lleva asumir el rechazo de algunos y saber ser fuerte ante la mediocridad de vivir acomodada, anquilosada. Se trata de ser  respuestas “proféticas”.
  • Dejarlo todo para seguir a Jesús. El reino es una opción que excluye lo demás: no servir a dos señores, no volver la vista atrás, venderlo todo por el Tesoro, saber en el día a día elegir aquello que mas me haga ser signo de Cristo y no del mundo.
  • Vivir para el Reino es cambiar el modo básico de valorarlo todo, porque se ha cambiado previamente el sentido global de la existencia. En esto consiste la radicalidad del seguimiento de Jesús: en que nada de nuestra vida se escapa a su dedicación al Reino.
  • Para la oración personal y compromiso ante mi propia forma de vivir y contagiar la vocación recibida:

 

ANUNCIA…

  • Con un mensaje inteligible, que todo el mundo entienda.
  • De forma gratuita, con gestos sencillos y palabras de verdad.
  • Desterrando el pesimismo y dejando que se asome la alegría, como un eco que llega hasta las orillas.

 

CELEBRA…

  • Quien encuentra un tesoro, lo celebra con otros.
  • La vida de la comunidad debe ser una fiesta ininterrumpida, no por la algarabía del ruido, si no por la paz del corazón y el ambiente fraterno.
  • La fiesta siempre comunica algo. Nuestras hermanas y jóvenes necesitan de tu gesto que le inyecte alegría…

 

SIRVE… elige servir…

  • La oración nos lleva a los pequeños, a los pobres y necesitados. No hay otro camino.
  • La oración se encarna en el servicio gratuito, somos en EL para hacerlo presente a EL
  • Nos ponemos al servicio de la vida, en comunión, ser mujeres cuyo ideal es solo pasar por este mundo haciendo el bien.
  • LA ORACIÓN QUE TERMINA EN OBRAS ES SEÑAL DE VERDADERO ENCUENTRO CON EL.

 

SE PUENTE, LAZO, DI SI A UNIR Y MULTIPLICAR…

  • La oración nos lleva a la comunión. Uno por uno, todos hemos nacido del mismo amor.
  • El camino lo hacemos en comunión, en colaboración con todos.
  • La comunidad es un libro abierto donde se lee el amor desde lo pequeño, donde lo tuyo es lo menos y lo de mi hermana lo mas… QUIEN SE ENSALZA DICIENDO QUE SOMOS POR ELLA, ESTA DESPLAZANDO A DIOS… SOLO DIOS ES INDISPENSABLE… NO TE AFERRES A NADA(CASA, OFICIO, CRITERIOS, PERSONAS, MANERAS)
  • Los creyentes “todo lo bueno aman, todo lo bueno quieren, todo lo bueno favorecen, todo lo bueno loan, con los buenos se juntan siempre, y los favorecen y defienden. No aman sino verdades y cosa que sea digna de amar”.

 

  • DINÁMICA COMUNITARIA: el Cofre de los Tesoros de la Comunidad.

Dejemos la superflua preocupación por lo material, no seamos insensatas que podemos morir sin estar preparadas…

Se coloca una caja muy bonita con el nombre de cada hermana(1 cajita por cada Hermana) y desde el 25 de septiembre hasta el 25 de octubre vayamos depositando cada día una acción de gracias por algo bueno de esa hermana, su sonrisa, su servicio, su corrección, solicitar su perdón por no valorarla o creer que yo soy mas que ella…

DE QUE LE SIRVE A CUALQUIER RELIGIOSA SER “MUY” SABIA SI NO LO COMPARTE, “MUY” SANTA SI NO LO MANIFIESTA Y CONTAGIA, PORQUE ESPERAR A NO TENER PARA VALORAR… EN VIDA HERMANAS, EN VIDA….