Novena Inmaculada 2021

Novena a la Inmaculada Concepción

El 8 de diciembre celebramos la belleza de la Virgen María y, como es una fiesta tan importante, para nuestra Congregación y para la Iglesia, nos preparamos con 9 días de antelación. Esto es la novena a la Inmaculada. Para vivirla cada día, te proponemos meditar el Evangelio durante estos nueve días, acercarnos más a elle y conocerla un poco más.

¿Qué significa que María es “La Inmaculada”?

Dios escogió desde antes de la creación del mundo a María, una joven de Nazaret, para que fuera la Madre de Jesús, Hijo de Dios.  Lucas 1,26-31

                     “Fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada       Nazaret, a una virgen desposada con un hombrellamado José, el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo” “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús”.

Dios la preparó de un modo especial para la misión que le confiaría: la hizo bellísima, única, sin mancha –eso significa inmaculada- porque nació sin el pecado original.

Cada día meditaremos un trozo del evangelio, una pequeña resonancia y una invitación para nuestro día a día. Las invito a que se tenga un lugar ya preparado para la meditación de cada día, que sea preparado por las jóvenes y ellas al igual que todas las hermanas vayamos preparando el corazón para la celebración de nuestra Madre Inmaculada.

Día 1

La Virgen pregunta para comprender a Dios

“María respondió al ángel: « ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?». El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su som­bra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios».”

San Lucas 1, 34-35.

“Nuestra Madre escucha, y pregunta para comprender mejor lo que el Señor le pide; luego, la respuesta firme: Fiat! — ¡hágase en mí según tu palabra!—, el fruto de la mejor libertad: la de decidirse por Dios.”

“María como buena madre nos educa a ser, como Ella, capaces de tomar de­cisiones definitivas, con aquella libertad plena con la que respondió “sí” al plan de Dios para su vida. ¡No tengamos miedo de los compromisos definitivos, de los compromisos que involucran y abarcan toda la vida! ¡Esto es libertad! Tener el coraje de tomar decisiones con grandeza.”

Pide a la Virgen María que te ayude a tener, como Ella, un corazón grande y generoso, disponible para aquello que Dios quiera para tu vida, con la segu­ridad de que, aunque a veces requiera un poco de esfuerzo, siempre Dios quiere lo mejor para ti, que seas feliz.

(Después de un rato de silencio todas juntas rezan la oración a la Inmaculada)

Oración: La Inmaculada Joven

María Inmaculada,

Madre joven y 

Madre de la juventud.

Acoge las oraciones de 

todos los jóvenes que 

nos ponemos ante Ti.

Acoge nuestras dudas, 

acoge nuestras dificultades,

acoge nuestra fe.

Somos la esperanza en el presente de la Iglesia,

somos el rostro que tiene que hacer visible

la misericordia de Dios en nuestro mundo.

Si Tú nos acompañas, 

no caminaremos nunca solos.

Gracias, Madre. Amen.

(Se reza un Ave María)

Día 2

Y le responde: que se haga lo que Tú quieres

“Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.” San Lucas 1, 38

La Señora del dulce nombre, María, está recogida en oración. Contemplo la escena: Hágase en mí según tu palabra. Al encanto de estas palabras virginales el Verbo se hizo carne…  Jesús, te amo.”

“Es un día para dar gracias al Señor y para preguntarnos: ¿Yo soy una una mujer del ‘sí’ o soy un una mujer del ‘no’, o soy una mujer que mira un poco hacia otra parte, para no responder? Que el Señor nos de la gracia de entrar en este camino de hombres y mujeres que han sabido decir ‘sí’.”

Para poder conocer qué es lo que Dios quiere para ti y responder como María, te ayu­dará permanecer en silencio delante de Dios, leer y meditar la Biblia. Por ejemplo, puedes elegir un pasaje del Evangelio, leerlo despacio, y hablar con Dios sobre cómo aquello que está allí narrado (gestos de Jesús, reacciones de los apóstoles, parábolas…) tiene algo que decirte sobre tu vida hoy.

(Después de un rato de silencio todas juntas rezan la oración a la Inmaculada)

Oración: La Inmaculada Joven

María Inmaculada,

Madre joven y 

Madre de la juventud.

Acoge las oraciones de 

todos los jóvenes que 

nos ponemos ante Ti.

Acoge nuestras dudas, 

acoge nuestras dificultades,

acoge nuestra fe.

Somos la esperanza en el presente de la Iglesia,

somos el rostro que tiene que hacer visible

la misericordia de Dios en nuestro mundo.

Si Tú nos acompañas, 

no caminaremos nunca solos.

Gracias, Madre. Amen.

(Se reza un Ave María)

 Día 3

Y concibió a Jesús, Dios y Hombre.

“José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que ha sido engendrado en ella es del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo; y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” San Mateo 1, 20-21

“El principio del camino que lleva a la locura del amor de Dios es un confiado amor a María Santísima. Las invito a que hagan la experiencia, a que lo descubran por ustedes mismas, tratando amo­rosamente a María, abriéndole su corazón, confiándole sus alegrías y sus penas, pidiéndole que les ayude a conocer y a seguir a Jesús.”

“La Virgen María nos dice que hagamos como ella: no desperdiciar el don recibi­do, sino custodiarlo en el corazón, para que germine y dé fruto, con la acción del Espíritu Santo. De este modo, cada uno de nosotros, con nuestras limitaciones y fragilidades, podrás ser testigo de Cristo en donde te desenvuelves, en la familia, en los am­bientes de estudio, de trabajo, en la residencia.”

Tantas veces tu Madre María te habrá sugerido que atiendas a quien lo necesita, que sonrías cuando no tienes ganas, que pidas perdón cuando te enfadas con alguien… y mil cuidados más, de los que –quizás- no te has dado ni cuenta. Para agradecerle, puedes sorprender a la Virgen poniendo algunas flores cerca de una imagen suya que tengas en, tu casa….

(Después de un rato de silencio todas juntas rezan la oración a la Inmaculada)

Oración: La Inmaculada Joven

María Inmaculada,

Madre joven y 

Madre de la juventud.

Acoge las oraciones de 

todos los jóvenes que 

nos ponemos ante Ti.

Acoge nuestras dudas, 

acoge nuestras dificultades,

acoge nuestra fe.

Somos la esperanza en el presente de la Iglesia,

somos el rostro que tiene que hacer visible

la misericordia de Dios en nuestro mundo.

Si Tú nos acompañas, 

no caminaremos nunca solos.

Gracias, Madre. Amen.

(Se reza un Ave María)

Día 4

María envolvió en pañales a Jesús nació en Belén

“Y José subió de Galilea, de la ciudad de Na­zaret, a Judea, a la ciudad de David, para ser empadronado con María su mujer. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primo­génito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.”

                                                                                                    San Lucas 2, 1-7

“Ahora, delante de Jesús Niño, podemos continuar nuestro examen personal: ¿esta­mos decididos a procurar que nuestra vida sirva de modelo y de enseñanza a nuestros hermanos, a nuestros iguales, los hombres? ¿Estamos decididos a ser otros Cristos? No basta decirlo con la boca. ¿Estás viviendo la vida de Cristo, en tu vida ordinaria en medio del mundo? Hacer las obras de Dios no es un bonito juego de palabras, sino

una invitación a gastarse por Amor.”

“María ha vivido muchos momentos no fáciles en su vida, desde el nacimiento de Jesús, cuando para ellos “no había lugar para ellos en el albergue”, hasta el Calvario. Y como una buena madre está cerca de nosotros, para que nunca perdamos el valor ante las adversidades de la vida, ante nuestra debilidad, ante nuestros pecados: nos da fuerza, nos muestra el camino de su Hijo.”

La Virgen no nos dejará nunca. Como buena madre, le cuenta a Jesús todo lo bueno que haces y te comprende cuando te equivocas. Vale la pena estar siempre cerca de Ella. Es por ello que te invito a que todas las noches te acerques a María en oración y le cuentes todo aquello que hay en tu corazón y ella lo acoge.

(Después de un rato de silencio todas juntas rezan la oración a la Inmaculada)

Oración: La Inmaculada Joven

María Inmaculada,

Madre joven y 

Madre de la juventud.

Acoge las oraciones de 

todos los jóvenes que 

nos ponemos ante Ti.

Acoge nuestras dudas, 

acoge nuestras dificultades,

acoge nuestra fe.

Somos la esperanza en el presente de la Iglesia,

somos el rostro que tiene que hacer visible

la misericordia de Dios en nuestro mundo.

Si Tú nos acompañas, 

no caminaremos nunca solos.

Gracias, Madre. Amen.

(Se reza un Ave María)

Dia 5

La Virgen vive las leyes previstas por Dios

“Y cuando se cumplieron los días de la purifi­cación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contra­dicción – ¡y a ti misma una espada te atravesa­rá el alma!»”

                                                                                         San Lucas 2, 22; 34-35

“Cumplido el tiempo de la purificación de la Madre, según la Ley de Moisés, es preciso ir con el Niño a Jerusalén para presentarle al Señor (Lc 2, 22). ¿Te fijas? Ella — ¡la Inmaculada!— se somete a la Ley. ¡Apren­derás con este ejemplo! A escuchar desde tu interior a acoger lo que Dios quiere de ti.

 “María es la madre del «sí». Sí, al sueño de Dios, sí al proyecto de Dios, sí a la

voluntad de Dios. Un «sí» que, como sabe­mos, no fue nada fácil de vivir. Un «sí» que no la llenó de privilegios o diferencias, sino que, como le dirá Simeón en su profecía: «A ti una espada te va a atravesar el cora­zón» (Lc 2, 35). Y ¡vaya que se lo atravesó! Por eso la queremos tanto y encontramos en ella una verdadera Madre que nos ayuda a mantener viva la fe y la esperan­za en medio de situaciones complicadas.”

María, enséñame a cumplir con amor mis obligaciones, a estudiar bien, a realizar bien mi trabajo por amor a Dios y para poder servir a los demás.

(Después de un rato de silencio todas juntas rezan la oración a la Inmaculada)

Oración: La Inmaculada Joven

María Inmaculada,

Madre joven y 

Madre de la juventud.

Acoge las oraciones de 

todos los jóvenes que 

nos ponemos ante Ti.

Acoge nuestras dudas, 

acoge nuestras dificultades,

acoge nuestra fe.

Somos la esperanza en el presente de la Iglesia,

somos el rostro que tiene que hacer visible

la misericordia de Dios en nuestro mundo.

Si Tú nos acompañas, 

no caminaremos nunca solos.

Gracias, Madre. Amen.

(Se reza un Ave María)

Día 6

La Virgen guarda en su corazón lo que hace Jesús

“Al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres.” “Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has he­cho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.» Él les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no com­prendieron la respuesta que les dio. Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón.”                                               San Lucas 2, 42; 48-51

“Procuremos nosotros imitarla, tratando con el Señor, en un diálogo de amistad, de todo lo que nos pasa, hasta de los acontecimientos diarios. Para así poder haya la Voluntad de Dios.”

“María nos permite comprender lo que significa ser discípulo de Cristo. Su primer acto fue ponerse a la escucha de Dios. Siguió a Jesús, escuchando cada palabra que salía de su boca; conservó todo en su corazón. Sin embargo, no basta sólo escuchar. Esto es sin duda el primer paso, pero después lo que se ha escuchado es necesario traducirlo en acciones concretas.”

Dios nos habla a través de las necesi­dades de los demás. Puedes pedirle a la Virgen que te abra los ojos y los oídos para saber notar esas llamadas de Dios en tantos momentos del día: cuando tus padres necesitan ayuda, cuando al ir por la calle ves a una persona necesita­da, cuando te das cuenta que un amigo no está bien, cuando te piden un favor…

(Después de un rato de silencio todas juntas rezan la oración a la Inmaculada)

Oración: La Inmaculada Joven

María Inmaculada,

Madre joven y 

Madre de la juventud.

Acoge las oraciones de 

todos los jóvenes que 

nos ponemos ante Ti.

Acoge nuestras dudas, 

acoge nuestras dificultades,

acoge nuestra fe.

Somos la esperanza en el presente de la Iglesia,

somos el rostro que tiene que hacer visible

la misericordia de Dios en nuestro mundo.

Si Tú nos acompañas, 

no caminaremos nunca solos.

Gracias, Madre. Amen.

(Se reza un Ave María)

Día 7

María vive pendiente de ayudar a los demás, con Jesús.

“Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara vino, porque se ha­bía acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino.» Jesús le responde: « ¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.» Dice su madre a los sirvien­tes: «Haced lo que él os diga.»”                  San Juan 2, 1-5

“En medio del júbilo de la fiesta, en Caná, sólo María advierte la falta de vino… Hasta los detalles más pequeños de servicio llega el alma si, como Ella, se vive apasionadamente pendiente del prójimo, por Dios.”

Jóvenes hoy llamamos a la puerta de la casa de María. Ella nos ha abierto, nos ha hecho entrar y nos muestra a su Hijo. Ahora ella nos pide: «Hagan todo lo que él les diga». Sí, Madre, nos comprometemos a hacer lo que Jesús nos diga. Y lo haremos con esperanza, confiados en las sorpresas de Dios y llenos de alegría.

Cuando no sepas cómo actuar, puedes preguntarle a la Virgen, ¿qué harías tú en mi lugar? ¿Cómo puedo ser mejor? ¿Qué le digo a esta persona que me ha contado una preocupación? ¿Qué te ha parecido mi reacción ante esta situación? Ella te enseñará a actuar como Jesús lo haría.

(Después de un rato de silencio todas juntas rezan la oración a la Inmaculada)

Oración: La Inmaculada Joven

María Inmaculada,

Madre joven y 

Madre de la juventud.

Acoge las oraciones de 

todos los jóvenes que 

nos ponemos ante Ti.

Acoge nuestras dudas, 

acoge nuestras dificultades,

acoge nuestra fe.

Somos la esperanza en el presente de la Iglesia,

somos el rostro que tiene que hacer visible

la misericordia de Dios en nuestro mundo.

Si Tú nos acompañas, 

no caminaremos nunca solos.

Gracias, Madre. Amen.

(Se reza un Ave María)

Día 8

Jesús nos da a su Madre

“Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.”  San Juan 19, 25-27.

¡Ahí tienes a tu ma­dre!: nos da a su Madre por Madre nuestra. Le ofrecen antes vino mezclado con hiel, y habiéndolo gustado, no lo tomó (Mat. 27, 34). Ahora tiene sed… de amor, mira: todo esto…, todo lo ha sufrido por ti… y por mí.

“María es la madre que con paciencia y ternura nos lleva a Dios, para que él desate los nudos de nuestra alma con su misericordia de Padre. ¿Cuáles son los nudos que hay en mi vida? ¿Pido a María que me ayude a tener confianza, para en la misericordia de Dios cambiar? Ella, mujer de fe, seguro que nos dirá: “Ve adelante, ve donde el Señor: Él te entiende.”

Las madres lo saben todo de nosotros, incluso antes de que se lo contemos. Reza cada noche, antes de acostarte, tres avemarías pidiéndole a la Virgen que te proteja y mantenga tu corazón, tu cuerpo y tu alma limpias de impu­reza y de pecado para que sepas amar de verdad.

(Después de un rato de silencio todas juntas rezan la oración a la Inmaculada)

Oración: La Inmaculada Joven

María Inmaculada,

Madre joven y 

Madre de la juventud.

Acoge las oraciones de 

todos los jóvenes que 

nos ponemos ante Ti.

Acoge nuestras dudas, 

acoge nuestras dificultades,

acoge nuestra fe.

Somos la esperanza en el presente de la Iglesia,

somos el rostro que tiene que hacer visible

la misericordia de Dios en nuestro mundo.

Si Tú nos acompañas, 

no caminaremos nunca solos.

Gracias, Madre. Amen.

(Se reza un Ave María)

Día 9

Jesús tiene a su Madre, en cuerpo y alma, en el cielo

“Una gran señal apareció en el cielo: una mujer con corona de doce estrellas sobre su cabeza. —Vestido de sol. — La luna a sus pies.”  Apocalipsis 12, 1

“Jesús quiere tener a su Madre, en cuer­po y alma, en la Gloria. —Y la Corte

celestial despliega todo su esplendor, para abrazar a la Señora y .contemplar aquella maravilla. La Trinidad bellísima recibe y colma de honores a la Hija, Madre y Esposa de Dios…“

“El camino de María hacia el Cielo co­menzó desde ese «sí» pronunciado en Nazaret, en respuesta al Mensajero celestial que le anunciaba la voluntad de Dios para ella. Y en realidad es pre­cisamente así: cada «sí» a Dios es un paso hacia el Cielo, hacia la vida

eterna. Porque esto quiere el Señor: que todos sus hijos tengan la vida en abun­dancia. Dios nos quiere a todos con Él, y libres.

Llegó el gran día: Felicita a la Virgen, celebra con alegría esta fiesta y pien­sa qué regalo le puedes hacer: sonreírle, rezar el Rosario con cariño, ofrecerte para hacer un pequeño servicio en casa, con tus hermanos… y recuerda: ¡a las madres lo que más le gusta es que nos queramos entre los hermanos!

(Después de un rato de silencio todas juntas rezan la oración a la Inmaculada)

Oración: La Inmaculada Joven

María Inmaculada,

Madre joven y 

Madre de la juventud.

Acoge las oraciones de 

todos los jóvenes que 

nos ponemos ante Ti.

Acoge nuestras dudas, 

acoge nuestras dificultades,

acoge nuestra fe.

Somos la esperanza en el presente de la Iglesia,

somos el rostro que tiene que hacer visible

la misericordia de Dios en nuestro mundo.

Si Tú nos acompañas, 

no caminaremos nunca solos.

Gracias, Madre. Amen.

(Se reza un Ave María)